Haciendo Balance Del SIMO 2014

Haciendo balance del SIMO 2014

Todos los años en Suggiero nos gusta acudir a alguna feria relacionada con los contenidos digitales y la educación como FICOD o LIBER. Este año estamos trabajando en un nuevo proyecto estratégico relacionado con los centros escolares, y qué mejor evento al que acudir que el Salón de la Tecnología para la Enseñanza o SIMO 2014. Nuestro objetivo era tomarle el pulso al sector viendo qué novedades se presentaban.

A primera vista pudimos ver que la oferta se concentraba en torno a tres tribus: los que entienden que los contenidos deben ser abiertos, los que ofrecen plataformas y soluciones privadas y un tercer grupo que engloba la “cacharrería”, como las PDIs o las impresoras 3D, auténticas protagonistas de la feria.

En torno al primer grupo de proveedores estuvimos en la presentación de PROCOMUN, un buscador de contenidos digitales abierto que viene a resolver los problemas del viejo proyecto Agrega. El encargado de presentarlo fue Jose Miguel Sancho de INTEF (El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado) que además nos invitó a acudir a otros talleres en los que aprender a utilizar herramientas como Exelearning.net, con las que poder generar esos recursos digitales. Nada nuevo en cuanto al fondo, pero sí hay que reconocer que han mejorado en la forma.

Y frente a esta propuesta, la de convertir a los profesores en los creadores de contenido, se encuentran las soluciones profesionales del sector editorial o de otras grandes compañías como Telefónica que, con su división Learning Services, nos presentaba herramientas como Weclass. Muy potente, por cierto.

Y así está el patio, con unos que piden la apertura de contenidos frente a otros que quieren controlar esa industria y no ceder esa parte del pastel. En medio los de siempre: profesores, centros, alumnos y familias. Y gente como Carlos Magno (@c_magno) en cuya charla pudimos encontrar el único momento de reflexión de todo el día. Se habla de la revolución digital como si fuera propiedad del siglo XXI. Y no es así. Ni tan siquiera lo es del XX. Mirando al pasado podemos aprender de múltiples experiencias previas cuyo objetivo era tecnificar las aulas y lograr esa ansiada educación personalizada. Pero todas ellas fracasaron. Y esto seguirá ocurriendo hasta que “digitalizar la educación no pase por tecnificar las aulas sino por escolarizar las tecnologías”. Esta última frase es suya, de este consultor independiente que, sin aspirar a resolver el problema, al menos supo identificar las piezas y ordenarlas en el tablero.

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